Storytelling de marca: qué es, estructura y ejemplos
El storytelling de marca cuenta tu empresa con un personaje, un problema y su solución. Qué es, estructura en 5 partes y ejemplos para pymes.
Por Hugo Marceau, redactor jefe
Actualizado el · 7 min de lectura
En resumen: el storytelling de marca consiste en presentar tu empresa como una historia, con un personaje, un problema y su resolución, en lugar de como una lista de argumentos de venta. Para una pyme se resume en un hábito: contar casos reales de clientes en cinco partes, en la web y en LinkedIn, con nombres de verdad y hechos que se puedan comprobar.
Una ficha de producto dice lo que vendes. Una historia muestra para quién lo haces y qué cambia. Esa diferencia es la que hace que un mensaje se quede en la memoria, y no exige presupuesto de producción ni talento de novelista.
¿Qué es el storytelling de marca?
En comunicación, el storytelling es el uso de un relato para transmitir un mensaje, un valor o una oferta. Toda historia tiene los mismos ingredientes: un personaje con el que identificarse, un objetivo, un obstáculo y un cambio al final.
Aplicado a una empresa, se habla de storytelling de marca, corporativo o empresarial. Abarca tres tipos de historias: la de la propia marca (por qué existe), las de los clientes (qué cambia para ellos) y las del equipo (quién hace el trabajo). No sustituye a los argumentos. Les da contexto.
¿Por qué una historia convence más que un argumento?
El neuroeconomista Paul J. Zak ha medido el efecto de los relatos en el cerebro. En un artículo de Harvard Business Review de 2014 explica que las historias centradas en un personaje y construidas alrededor de una tensión provocan una respuesta medible en quien las ve, incluida la liberación de oxitocina, una hormona asociada a la empatía, y que esa respuesta va acompañada de una mayor disposición a ayudar a los demás. Su conclusión para las empresas: un mensaje estructurado como historia, con tensión dramática, se recuerda mejor y empuja más a actuar que una presentación de datos.
Conviene leer esos resultados con cautela. Proceden de protocolos de laboratorio, y las estadísticas espectaculares que circulan por internet sobre cuántas veces más se recuerda una historia casi nunca tienen fuente. La idea práctica, en cambio, se comprueba a diario: la gente recuerda un caso de cliente contado en una reunión mucho más tiempo que una tabla de funcionalidades.
¿Cuál es la estructura de una buena historia de marca?
El modelo más utilizado es el arco narrativo en cinco partes que muchos aprendimos en el colegio:
- Situación inicial: quién es el personaje y dónde está. «Una panadería de barrio que hace el 60 % de sus ventas los fines de semana.»
- Detonante: aparece el problema. «Unas obras en la calle cortan el acceso durante cuatro meses.»
- Tropiezos: lo que se intenta y lo que falla. «Los clientes habituales no encuentran el desvío y caen los encargos para llevar.»
- Punto de giro: la solución, y el papel que juegas tú en ella. «Una página de pedidos anticipados en la web y una ficha de Google actualizada con el nuevo acceso.»
- Nueva situación: lo que ha cambiado, a ser posible con un dato medible. «Los pedidos anticipados compensan parte de las pérdidas y se mantienen cuando terminan las obras.»
Hay una regla que lo cambia todo: el héroe es el cliente, no la empresa. La empresa hace de guía, la que aporta la herramienta o el método. Una historia en la que la empresa es la heroína se convierte enseguida en autobombo que nadie lee hasta el final.
Para formatos cortos (una publicación, un vídeo, una diapositiva) basta con tres partes: antes, punto de giro, después.
Ejemplos de storytelling de marca para pymes
Los tres casos siguientes son situaciones tipo, redactadas para ilustrar el método. Usan los formatos que mejor funcionan en empresas pequeñas.
La historia de origen de un artesano. Un ebanista no escribe «20 años de experiencia y un saber hacer único», una frase que usan todos sus competidores. Cuenta la cómoda de su abuela que restauró a los 15 años y por qué hoy sigue negándose a poner aglomerado en los frentes de los cajones. Un detalle preciso vale más que diez adjetivos.
El caso de cliente de una asesoría. Una asesoría laboral cuenta cómo una empresa de 30 trabajadores descubrió un error en la clasificación profesional de su plantilla semanas antes de una inspección de trabajo. La historia sigue las cinco partes, el cliente aparece con su nombre porque lo ha autorizado, y la cifra final (nóminas regularizadas, días ahorrados) se puede comprobar. Es el formato más eficaz en B2B.
La historia de equipo de una tienda. Una tienda de ultramarinos presenta cada mes a un productor: quién es, qué estuvo a punto de hacerle abandonar, por qué la tienda vende sus productos. La marca se convierte en el vínculo entre personas, y cada ficha de producto gana una historia.
Lo que tienen en común: hechos reales, un personaje identificable, una dificultad verdadera. Ninguna de estas historias necesita presupuesto, solo atención a lo que ya ocurre dentro del negocio. Un buyer persona bien definido te dice cuáles de ellas van a interesar más a tus clientes.
¿Qué errores arruinan el storytelling de una marca?
- Inventar. Un origen falso, un fundador ficticio o un testimonio fabricado pueden ser un acto de engaño. La Ley 3/1991 de Competencia Desleal, reformada en 2021, considera desleal en cualquier circunstancia incluir o encargar reseñas o aprobaciones de consumidores falsas, o distorsionar las reales, para promocionar un producto. Las historias inventadas, además, suelen salir a la luz en los comentarios o por boca de un antiguo empleado.
- Ponerte en el centro. «Somos apasionados, somos líderes, innovamos.» El lector busca su propia situación en la historia.
- Quitar el conflicto. Sin obstáculo no hay historia, solo una nota de prensa. Asume la dificultad, incluidos tus propios errores.
- Quedarte en lo vago. «Un cliente del sector industrial» no crea ninguna imagen. Un lugar, una fecha, una cifra o una frase entre comillas hacen creíble el relato.
- Contar una historia distinta en cada canal. La web, el banner de LinkedIn y el folleto deben contar lo mismo. La incoherencia entre canales destruye la confianza.
- Confundir emoción con melodrama. El tono debe encajar con tu marca: una historia sobria y precisa emociona más que un culebrón.
¿Cómo usar el storytelling en tu web?
Nielsen Norman Group, que estudia cómo se usan los sitios web, analizó qué buscan los visitantes en las páginas «Quiénes somos». Primero quieren entender con claridad a qué se dedica la empresa, y después su misión, su historia, sus responsables y cómo contactar. El estudio recomienda fotos del equipo real en lugar de imágenes de banco, un lenguaje sencillo y una historia coherente en todos los canales, porque los usuarios contrastan con otras fuentes.
En la práctica:
- Página «Quiénes somos»: la historia de origen en cinco partes, de 300 a 500 palabras, con fotos reales. Empieza con una frase que diga qué haces.
- Páginas de servicios: un caso de cliente breve por servicio, justo después de la descripción de la oferta. Responde a la pregunta «¿esto funciona para alguien como yo?».
- Landing page: una mini historia de antes, giro y después encima del formulario. Nuestra guía de landing page muestra dónde colocarla.
- Reseñas: una reseña detallada ya es una historia. Para conseguir buenas, sigue nuestro método para conseguir reseñas en Google, y nunca las escribas tú.
La historia también tiene que encajar con tu identidad visual: colores, tipografías y fotos forman parte de ella. Tu manual de marca fija esas reglas.
¿Cómo contar historias en LinkedIn?
LinkedIn se presta a las historias cortas, siempre que respetes el formato:
- La primera línea lo hace todo. Se ve sola antes del «ver más». Empieza por el detonante («El martes me llamó un cliente a las 7 de la mañana») y no por una generalidad.
- Una historia, una idea. Una publicación de 150 a 250 palabras puede sostener una sola lección.
- Escribe en primera persona, desde el perfil del fundador o de un empleado. Las publicaciones de personas crean más vínculo que las de una página de empresa.
- Varía los formatos: caso de cliente, trastienda de un proyecto, un error y lo que te enseñó, el retrato de un compañero.
- Sé coherente con tu perfil: el banner de LinkedIn y el titular deben contar la misma historia que tus publicaciones.
Para no quedarte nunca sin material, lleva un cuaderno de historias: cada semana, apunta una situación de cliente memorable, un problema resuelto y una pregunta que se repite. En tres meses tendrás para publicar durante un año.
¿Escribir tu historia de marca tú mismo o con ayuda?
La materia prima del storytelling está dentro de la empresa: tus clientes, tus proyectos, tu equipo. Nadie la conoce mejor que tú. La ayuda externa resulta útil para dos tareas: extraer la historia central, la que da forma a toda la marca, y escribir las primeras piezas de referencia (la página «Quiénes somos» y tres casos de cliente) que luego el equipo adapta.
Para elegir redactor o agencia, pide ejemplos de historias escritas para empresas de tu tamaño, el método de entrevista previsto con tus clientes y quién se queda con los derechos de los textos. Desconfía de una historia entregada sin que nadie haya sido entrevistado: será genérica por definición. El storytelling forma parte además de un trabajo más amplio sobre tu identidad, que explicamos en nuestra guía sobre qué es el branding.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el storytelling de marca?
Es la práctica de transmitir un mensaje en forma de historia, con un personaje, un problema y una resolución, en lugar de como una lista de argumentos. Para una empresa, hace que una oferta se entienda y se recuerde mejor, porque muestra de forma concreta para quién existe y qué cambia. Abarca la historia de origen, las historias de clientes y las del equipo.
¿Cuáles son las partes de una historia de marca?
La estructura más habitual tiene cinco partes: una situación inicial, un detonante que crea un problema, intentos y tropiezos, un punto de giro en el que aparece la solución y un final transformado. En marketing, el héroe suele ser el cliente, y la empresa hace de guía que aporta la herramienta o el método que permite el cambio.
¿Qué es un buen ejemplo de storytelling para una pyme?
Un reformista que cuenta, con fotos, la obra de una clienta cuyo baño era inutilizable, las dificultades que surgieron y el resultado final está haciendo storytelling. Ese relato real y comprobable convence más que una lista de servicios, porque el lector se ve en la situación de la clienta y entiende lo que el profesional hace de verdad.
¿Se puede inventar una historia de marca?
No sin riesgo. En España, la Ley de Competencia Desleal considera desleal incluir reseñas o aprobaciones de consumidores falsas, y una historia inventada sobre el origen de un producto o sobre un cliente puede ser un acto de engaño. Además, las historias falsas suelen acabar desmentidas en público. Puedes ordenar y simplificar un relato verdadero, nunca inventar los hechos.
Fuentes
- Paul J. Zak, Why Your Brain Loves Good Storytelling, Harvard Business Review (28 de octubre de 2014)
- Nielsen Norman Group, About Us Information on Websites (Anna Kaley y Jakob Nielsen, 26 de mayo de 2019)
- BOE, Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal (texto consolidado, artículos 5, 26 y 27)